
La música en vivo se alimenta de la generosidad. Primero de los que tocan, que ofrecen su creación, libre, descarnada, directa y desnuda a los segundos, los que asisten, que escuchan, ofrecen su tiempo, su cariño y se emocionan, bastante a menudo. Y luego está una tercera figura en discordia, no siempre valorada en su justa medida y son los que se encargan de que ambos elementos entren en contacto de que se de la magia en un lugar, en un momento. Ellos son los posibilitadores. Ayer tras más de un año volvieron a hacer acto de presencia uno de nuestros posibilitadores favoritos: Mirador Pop, que organizaron una fiesta de presentación del festival que se organizará a finales del mes de Agosto.
Blacanova abrían la noche haciendo lo que mejor saben hacer, nosotros ya hemos jugados con ellos al menos cuatro veces y aún queremos saber donde está el truco. Te construyen algo delante de ti sin que te des cuenta y llega un momento en el que lo ves y no lo puedes creer, anoche rozaron con los dedos la cima de los limites de lo bello. Han vuelto a ganar. Siempre ganan.

Luego llegaban Pumuky por primera vez en Cádiz (esos posibilitadores…) y consiguieron cosas que solo grupos como Pumuky consiguen en directo, Cádiz paso a tener al menos cinco puentes, la sala Supersonic fue todo lo grande que Pumuky quisieron que fuese y la distancia entre cada uno de los asistentes se pudo medir en años luz. Pasó al contrario con nuestros corazones, los encogieron hasta casi exprimirlos. Los espacios se difuminan y las emociones se concentran.

Anoche la lección fue: que lo hermoso siempre encuentra su lugar, Pumuky lo fijaron en un lugar abstracto del tiempo, de su tiempo. Y con Mirador Pop la espera mereció la pena. En agosto nos rencontramos de nuevo y esperemos que a partir de entonces no tengamos que esperar tanto, que el tiempo solo sea lento en noches como las de ayer.