
El segundo día empezaba temprano y de camino a la playa para disfrutar de los conciertos de distintos grupos locales. Tuvimos el placer de ver a los amigos de El Ejercito Africanoque fueron una de las gratísimas sorpresas que nos deparó el festival. Ya los pudimos disfrutar en su día en acústico, pero en formato eléctrico con guitarra y batería fue una experiencia fantástica. Algo jodidamente sexy, fresco, descarado y con actitud, como dios manda. Al final los señores de la Peña Flamenca donde se celebraban estos directos cortaron el concierto sin dejar finalizar al grupo su actuación en una situación que no habíamos vivido con anterioridad, todo estupefacción y tristeza.
Luego directos de nuevo para el Baluarte. Nos emocionamos mucho con Jonston, que lo mismo se sentaba al teclado y hacia de Joe Meek que cogía la guitarra y se transformaba en Norman Blake circa Bandwagonesque (Satan incluido) en la que fue sin duda una de las actuaciones del festival. Su dominio es absoluto, su comodidad arriba en el escenario inusual, a veces luminoso, a veces esquivo, siempre brillante, cero concesiones. Uno de los nuestros.
Con nudozurdo nos quedamos en fuera de juego, creemos que es un grupo que sufre en un contexto así y parte del verdadero encanto de su propuesta (de la que ya hemos podido disfrutar, precisamente gracias a Mirador Pop, en su día) queda ciertamente difuminado dentro de la dinámica y ámbito de un festival. Bigott fue la maquina engrasada y apabullante que se esperaba, canciones como soles, público entregado, un final soñado.

Fue un fin de semana bellísimo, rodeados de gente a la que queremos y admiramos. Tuvimos el placer inmenso de conocer y compartir gran parte del festival con los chicos de Discosdelrollo, gente honesta, humilde y entusiasta, creadores de cosas hermosas y contingente en una guerra continua que un año más nos ha demostrado que merece la pena luchar.
Nos vemos pronto.

(El Ejercito Africano)

Lo bueno de un festival es que, mires donde mires, vayas donde vayas, siempre encontraras gente guapa. A izquierda a derecha, delante o atrás, la belleza te rodea constantemente, no hay lugar para el reposo de la fealdad, siempre hay alguien guapo, alguien lleno de entusiasmo listo para salvarte. Un milagro vital, como el del Mirador Pop. Un milagro sustentado en las cosas bellas y en un torrente de entusiasmo.

Un festival que sobrevive por amor y para el ídem, con mucha imaginación, cariño, cabezonería y aspectos sumamente diferenciales del resto de oferta cultural y musical de la ciudad y curiosamente siendo la reseñada la única, casi exclusivamente, que carece de apoyo institucional. Algo sumamente cruel por dos aspectos cruciales: primero por como dignifica el mismo a la oferta musical de la ciudad de Cádiz y segundo por como podría influir y hacer crecer distintas semillas a su alrededor ejerciendo como núcleo central y sustento de muchas cosas que de solo pensarlas e imaginarlas nos hace sudar fluoxetina.
El viernes abrió Betacam, que por su “Tecnazo” de este 2012 y por esa extraña escala emocional interior que uno siempre tiende a crearse podría perfectamente haberlo cerrado. Entre canción y canción Javier tendía a ironizar sobre su propia figura, sobre el “tamaño” de su propuesta, menguando con humildad mientras sus canciones se empeñaban en llevarle la contraria haciéndolo más grande como si de sombras se tratasen, dibujando así, con la actuación, lo que es sin duda el electrocardiograma de un talento pop de largo alcance.
Todavía estábamos tarareando aquello de “una habitación de piedras, en algún punto cercano al mar…” y pensando que, aquel sitio bien podría ser el Baluarte de la Candelaria, un buen sitio para quedarse a vivir, cuando salieron Tuya al escenario, cuyo nombre nos tomamos al pie de la letra y los recibimos como balón medicinal lanzado sobre nosotros, lo devolvimos al grito de “Tuya!” pero no lo volvimos a recibir, aunque ahí volvió la belleza para rescatarnos a tiempo.

La música en vivo se alimenta de la generosidad. Primero de los que tocan, que ofrecen su creación, libre, descarnada, directa y desnuda a los segundos, los que asisten, que escuchan, ofrecen su tiempo, su cariño y se emocionan, bastante a menudo. Y luego está una tercera figura en discordia, no siempre valorada en su justa medida y son los que se encargan de que ambos elementos entren en contacto de que se de la magia en un lugar, en un momento. Ellos son los posibilitadores. Ayer tras más de un año volvieron a hacer acto de presencia uno de nuestros posibilitadores favoritos: Mirador Pop, que organizaron una fiesta de presentación del festival que se organizará a finales del mes de Agosto.
Blacanova abrían la noche haciendo lo que mejor saben hacer, nosotros ya hemos jugados con ellos al menos cuatro veces y aún queremos saber donde está el truco. Te construyen algo delante de ti sin que te des cuenta y llega un momento en el que lo ves y no lo puedes creer, anoche rozaron con los dedos la cima de los limites de lo bello. Han vuelto a ganar. Siempre ganan.

Luego llegaban Pumuky por primera vez en Cádiz (esos posibilitadores…) y consiguieron cosas que solo grupos como Pumuky consiguen en directo, Cádiz paso a tener al menos cinco puentes, la sala Supersonic fue todo lo grande que Pumuky quisieron que fuese y la distancia entre cada uno de los asistentes se pudo medir en años luz. Pasó al contrario con nuestros corazones, los encogieron hasta casi exprimirlos. Los espacios se difuminan y las emociones se concentran.

Anoche la lección fue: que lo hermoso siempre encuentra su lugar, Pumuky lo fijaron en un lugar abstracto del tiempo, de su tiempo. Y con Mirador Pop la espera mereció la pena. En agosto nos rencontramos de nuevo y esperemos que a partir de entonces no tengamos que esperar tanto, que el tiempo solo sea lento en noches como las de ayer.